Cesar siempre había trabajado con su padre y conocía a la perfección la empresa, sin embargo él quería tomar otro camino, el de ser farmacéutico, y justo cuando se lo planteó a su padre, quién solo esperaba encontrar en su hijo un sucesor, ocurrió un accidente que lo cambió todo.

Cesar y sus hermanos se pusieron al frente de la empresa hasta que una crisis familiar alejó a César de ese lugar tan conocido y lo llevó a fundar su propia fábrica. Atravesó varias crisis, comenzó a crecer y cuando decidió dar el gran salto y tener su propio galpón, una estafa de su constructor lo volvió a poner en una encrucijada que logró superar con esfuerzo, arriesgándolo todo con una nueva propuesta diferenciadora en su línea de productos.

Cesar dice que el empresario tiene que saber manejar el miedo para no paralizarse, y que lo más importante es amar lo que haces.

Hoy mira el futuro con ansias de crecer y con la sabiduría que da la superación de las crisis.


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