Marcelo Guerrero, titular de MG CALCOS, dialogó con “Franquicias que Inspiran” y analizó cuáles fueron los errores que cometió como franquiciado y que lo ayudaron a alcanzar el éxito con su propia franquicia.


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–          ¿Cómo fue tu experiencia como franquiciado?

Primero quiero destacar que yo ya tenía el proyecto de MG CALCOS y contaba con tres locales propios pero se me estaba complicando. Entonces a la hora de invertir en un cuarto local vi más viable comprar una franquicia ya armada. Opté por una de venta de empanadas de una marca que venía creciendo y que tenía franquiciados que estaban muy contentos. Por lo tanto, y tras analizarlo y hacer un pequeño esquema, me decidí a adquirirla.

La elegí porque básicamente no necesitaba una envergadura muy grande aunque después me di cuenta que no era así. Parecía fácil de manejar, lo cual era correcto, pero simplemente me di cuenta que no compensaba la cantidad de personal en un local de tan pocos metros cuadrados.  Es por eso que entendí que hubiese necesitado un local de mayor tamaño porque era un negocio pequeño con una capacidad de producción pequeña y tenía 5 personas trabajando.

Creía que un local de 32 mts. cuadrados se podía sustentar de una manera  muy fácil. En el proyecto estaba capitalizar esa idea y ser inversor y obviamente quería que no me llevara tiempo.

Había cosas que no podía producir porque tenía un solo horno y no me daba la capacidad para hacerlo. Ahí me doy cuenta que en el local de calcos, si me pedías 150 banners la competencia podía tardar 2 semanas y nosotros lo hacíamos en 24 horas. Entonces llegué a la conclusión que podía poner un local de MGCALCOS con un diseñador y el producto podía llegar casi terminado. Ahí los valores cambian totalmente.


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–          ¿Por qué decidiste cerrar la franquicia?

Porque básicamente no era redituable. Necesitaban una persona al teléfono y 4 motos, una persona en el horno, 2 sábados y domingo. Además de la responsabilidad que todo eso conlleva.

Igual no fue lo más complicado. Lo peor fue darme cuenta que en realidad no éramos socios estratégicos. La palabra socio marca una igualdad y cuando esa igualdad no se ve en la forma de comercializar o tratar,  te sentís en desventaja y no se está cumpliendo esa primera norma que es como una ley. Eso fue algo que yo vi y a lo que apunté a la hora de desarrollar mi franquicia. Ahí fue el punto de quiebre, más allá de lo económico,  y creo que la marca también aprendió.

–          ¿Vos te sentías un empleado?

Sí. Éramos empleados y no estábamos muy cómodos. Por ejemplo, en un momento estábamos reunidos en una mesa de la asociación de marcas y el moderador terminó y nos dijo algo que siempre tengo muy presente: “no pisen el brote”. Si yo no dejo crecer al franquiciado y lo pisoteo esa asociación estratégica no se va a cumplir.

–          ¿El haber pasado por eso te permitió tener puntos fuertes en tu franquicia?

Claramente. Jamás me arrepentí de eso. Yo creo que fue un saber muy importante porque cuando una emprende el sistema de franquicias comete errores inevitablemente por más preparado que esté. En este caso hubo un valor agregado. Yo superé varios errores que no necesité cometer por lo tanto ese aprendizaje fue muy bueno para mí. Pude capitalizar el aprendizaje a la hora de desarrollar mi negocio y acompañar al franquiciado de una forma más amena. A veces el que más ayuda necesita es el que menos mueve los números pero el que puede hacer la diferencia después.

–          ¿Cómo se ayuda al franquiciado?

Le hacemos sentir un socio. Nadie dejaría caer a un socio estratégico. Eso es lo que nosotros como MG CALCOS hacemos a la hora de cuidar una franquicia. Porque vender seguro se vende.

–          ¿Cómo es el trato como socio estratégico?

Un franquiciado como en todas las marcas tiene pautas a cumplir. Desde canon por derechos, normas en cuanto a la rigurosidad, pero a veces esas terminan siendo trabas entonces creo que la flexibilidad hace la diferencia


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–          ¿Cómo es el negocio de MG CALCOS?

Viene de una tradición familiar del año 40. Mi abuelo hacía cartelería y se fue pasando de generación. Lo que transmitimos es un poco eso. No es la misma marca que se usó en el año 60 pero la tradición familiar está intacta. Básicamente nos mostramos como una fábrica de carteles y publicidad gráfica haciendo un poco la diferencia con centros de copiados y librerías tradicionales.

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FRANQUICIAS QUE INSPIRAN, un formato multiplataforma creado por Gonzalo Otálora, donde se difunden oportunidades de negocios para inversores, emprendedores y comerciantes.  ??️? 


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