“Es mi última oportunidad, si no funciona me voy del país”, a José Sidera sólo le queda un pantalón y dos camisas. Sus ahorros y el resto de la ropa están en poder de los ladrones que lo desvalijaron la noche anterior. Mal augurio para emprender. Pero José no es de esos que se dejan vencer fácil. 

Ni cuando le bajaron el 50% del sueldo luego del 2001 y lo obligó a mudarse y trabajar con su hermano. Ni cuando pasó de ser un alto ejecutivo del sector financiero a tocar el timbre casa por casa, para persuadir a enfermeros y policías, ni cuando dormía en su auto en medio de la ruta porque el dinero no alcanzaba para pagar un hotel, ni cuando unos ladrones le arrebataron todo lo que tenía la noche que había decidido emprender. En Argentina, el que se deja vencer, pierde.

Cuando José se mudó a Salta, treinta años atrás, lejos de su familia, y sus amigos, solo pensaba en progresar, pero jamás imaginó que lograría tanto. Hoy lidera un equipo de 60 personas y es una de las agencias top de Autocrédito, una casi franquicia que  comercializa planes de ahorro bajo la modalidad de sistema de capitalización.  ¿Cómo lo logró? Esta es su increíble historia.



José tiene un trabajo soñado en el sector financiero, cobra muy bien, tiene 23 años y todo un futuro por delante. Pero explota el 2001. A los meses le reducen el 50% de su sueldo. “Me di cuenta que siendo empleado nunca iba a poder decidir sobre mi futuro” 

En ese momento su hermano era agente oficial de Autocrédito en Mendoza y en varias ocasiones le había sugerido a José que se sumara como productor pero él estaba acostumbrado a trabajar en relación de dependencia con un sueldo asegurado y ese cambio no lo convencía. Pero, estar sin trabajo hace que uno cambie rápido de opinión

Autocrédito es una empresa de capitalización que administra fondos de terceros en la que se puede invertir abriendo una agencia o ingresar como productor independiente. La misión de las agencias es vender planes de ahorro a las personas que no pueden acceder a créditos bancarios (más de 70% de la población) cuya única salida para adquirir un bien es endeudarse a tasas astronómicas o sumarse a un plan de ahorro como los que ofrece autocrédito. 

Bajarse del pedestal 

Como le sucede a la mayoría de los emprendedores, José tuvo que empezar de cero. “La primera pared con la que me choqué fue el cambio de estatus” recuerda. Pasó de trabajar en una oficina y contar con comodidades a tener que salir a la calle todos los días a tocar puertas para conseguir suscriptores. En los primeros meses los ingresos no eran muy altos ya que no estaba generando las suficientes ventas pero eso no lo detuvo y confió en que ese era el camino para crecer. “En cada momento que estaba por claudicar yo pensaba que podía lograr lo mismo que mi hermano, nunca perdí la confianza” destaca José.

Encontrar una nueva faceta

“Una dificultad frecuente era que luego de suscrito alguien se arrepintiera, y eso era muy frustrante. Tuve que trabajar mucho el speach para lograr mayor efectividad” recuerda. En un principio José trabajaba solo como productor y una vez que sumó experiencia pudo armar un equipo de trabajo con cuatro personas tomando el rol de líder. Poder enseñar y guiar a otros por el camino que él ya había recorrido resultó muy motivante y descubrió una faceta desconocida hasta el momento.

Lograr la independencia

A los 10 meses me ofrecieron abrir el primer local de Autocrédito en Salta y de inmediato dije que sí.“ Hablé con mi hermano y él me entendió enseguida” cuenta José. 

José tenía 26 años, cargó todo lo que tenía en una camioneta y se fue a dormir con la ilusión de estar dando un gran paso.

“ A la mañana escucho los gritos de mi compañero en la puerta y salgo a ver. Nos habían abierto la camioneta y nos habían robado todo. Me quedaron dos pantalones y dos camisas. Todos los días iba al lavadero, dejaba una camisa y usaba la limpia. Así hasta que pude generar algo de dinero y comprarme ropa.” recuerda José. 

No rendirse

Los primeros momentos manejando su propia agencia fueron difíciles ya que el producto era desconocido totalmente en esa región. A pesar de haber armado y capacitado a un equipo de trabajo, les costó imponerse en el mercado. 

“Nadie me conocía, no conocían el producto, de cada 10 puertas que tocábamos 9 nos cerraban en la cara”. Pero José no se rindió y siguió  motivado y convencido. “Todo el tiempo tenía que pararme enfrente de todos y decirles que esto iba a funcionar y que íbamos a formar un imperio. Lograba llegarles porque yo mismo me lo creía” asegura  José. 

La importancia del mentor 

Cuando los resultados no eran los esperados y empezaba a flaquear, las charlas con José Luis, su gerente, sirvieron de contención para no renunciar.

José recuerda que el primer año tuvo que trabajar el doble. Recorrer toda la provincia en camioneta, dormir en la ruta para ganar tiempo y ahorrar dinero.  “Le metimos mucha dedicación hasta que empezaron a salir las cosas. Empezamos a tener los resultados que esperábamos” recuerda. Luego de meses de esfuerzo José logra cumplir los objetivos por primera vez. A modo de premio e incentivo su gerente lo invita a hospedarse unos días con él en el Hotel Sheraton de Mar del Plata. Al llegar se impacta con el nivel de vida y lujo que estaba conociendo y le comunica a su gerente el contraste frente a los lugares donde había dormido las últimas semanas. “Al ver mi sorpresa él me recordó que para poder llegar a este hotel antes tuve que pasar por la otra experiencia”. 



Algo que lo marcó fue la respuesta del gerente al escuchar críticas por el alto costo que implica hospedarse en un lugar así “existe una vida más barata, pero que esa no es vida. Cuando volví del viaje le dije a todo el que trabajaba conmigo que hay que trabajar duro porque vamos por la otra vida”.

Convertirse en un empresario

“De ir a casa por casa, ahora trabajamos de forma digital. Nuestra forma de operar el negocio cambió y mucho más en pandemia, pero la esencia de lo que hago es la misma. Ayudar a ahorrar y cumplirle sueños a la gente”

El joven de 26 años desencantado de la relación de dependencia se convirtió en un empresario exitoso a fuerza de esfuerzo y trabajo.

“Todo gracias a esta empresa. Me apoyó, me escuchó, me acompañó en mi transformación y sobre todo cumplió y cumple. Yo vivo de la comisión, mis vendedores viven de la comisión. Esta empresa es un relojito, te llaman para decirte que esta la plata. No tenés que estar llamando. Y sobre todo, le cumplen a los clientes. En Salta y Jujuy hay 1700 familias que salieron adjudicadas. Hoy hay 32.000 personas que están ahorrando. Para mi es una gran responsabilidad y también una tranquilidad, por qué sé que está Autocrédito atrás. Por eso cuento mi historia, porque Autocrédito, cambió mi vida.  

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