Matías es un apasionado de las bicicletas. Y su primer emprendimiento fue un negocio de reparación de bicis. Le iba bien, pero un cliente le llamó la atención. Ese cliente, tenía una heladería. Y Matías decidió que podía ser un buen camino para emprender otro negocio.

Vinieron años de esfuerzo donde el trabajo en la bicicletería y la heladería convivían, hasta que Matías tuvo que tomar una decisión. Para sorpresa de todos optó por la heladería.

Las exigencias de la clientela aumentaban, Matías se esforzaba por brindar el mejor producto, pero los números cerraban justos, y una vez más la oportunidad de cambio le golpeó la puerta. Vendió su auto para comprar máquinas y ponerse a fabricar sus propios helados. Comenzó una nueva etapa de prueba y error.

El peor momento fue enfrentar un incendio a días de comenzar la temporada fuerte del verano.

Matías y su familia salieron adelante y superaron cada etapa del camino: de bicicletero a vender helados, de vender a fabricar, de una heladería de barrio a franquiciar su negocio y fabricar para otros.

Siempre para adelante, con el miedo que implican los riesgos, pero con la certeza de que el instinto pocas veces falla, la historia de HELADOS GLACE nos invita a soñar.

MIRÁ LA HISTORIA DE HELADOS GLACE ↓ 


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