Dante es el dueño de Peabody. A lo largo de su vida tuvo que lidiar desde muy pequeño con la guerra, la violencia, la pobreza y el ser un inmigrante ilegal, algo que lo limitó en su crecimiento por un largo tiempo.

La llegada de la democracia de la mano de Raúl Alfonsín le permitió acceder a un documento y liberar a su padre preso justamente por ser inmigrante ilegal.


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Ninguna dificultad le impidió ir tras su sueño y luego de ser empleado decidió ir por su propia fábrica, adquiriendo una planta quebrada en Tierra del Fuego. La crisis del 2001 lo atravesó y recién en el 2004 adquirió Peabody que por ese entonces, también estaba fundida.

Con la caída del primer intento de tener su propia empresa en Tierra del Fuego. Decidió volver a apostar instalando una planta en Luján. Dante afirma que con esfuerzo se puede superar todo y ese impulso fue el que casi lo lleva a montar un piquete en la Aduana, para que liberaran un conteiner con una pieza fundamental para que su fábrica siguiera funcionando.

Ninguna de las varias crisis atravesadas por la Argentina parecía detenerlo, pero en el 2013 una inundación casi terminó con su sueño.



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Luego de tener que rescatar él mismo sus productos en una lancha, y asumiendo las terribles perdidas, apostó con lo que le quedaba a lanzar productos nuevos al mercado y a incorporar diseños innovadores. Esa fue la llave que lo sacó a flote.


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