Por este descuido insólito casi pierde la empresa de toda la vida

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Imagina que se viene Navidad y el 50% de la facturación de tu empresa depende de esa fecha y la mercadería que tenía que llegar de China, no te la van a entregar porque tu proveedor chino perdió la empresa en una apuesta clandestina. Y si no llega esa mercadería, quedás al borde de una crisis económica. ¿Cómo lo resolvés a miles de kilómetros de distancia?

En una entrevista con Gonzalo Otálora – consultor especializado en Storytelling y Pitch – en su programa “Historias que Inspiran”: Capítulo 1: 3 errores, 3 lecciones”, el empresario Alejandro Schein, fundador de Zenit, marca líder en la comercialización y venta de mochilas, equipaje y artículos de viaje, cuenta detalles acerca de un olvido que casi lo lleva a perder su empresa.

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En Uruguay hubo una crisis muy fuerte en el 2002, similar a lo ocurrido en 2001 con el cierre de los bancos y el recordado corralito en Argentina.  “Me había casado en esa época, me fui a la Luna de Miel con un dólar a 14 y volví con un dólar a 30. Esta situación le imposibilitaba importar”.

“Empezamos a fabricar en Uruguay algunas cosas como se podía… Recién en el 2004 pude volver a importar. Entonces, se me ocurrió hacer una preventa. O sea, les mostraba a mis clientes lo que quería Importar, se los ofrecía, levantaba los cheques y lo importaba”, relata el emprendedor.

El negocio no fue lo esperado por un olvido

Contrató una marca famosa brasilera llamada “Primicia” para llevarlas a Uruguay, pero en el transcurso del viaje le comunica que se habían robado el camión entero.

¿Vamos al seguro?, le respondo. Pero, había un pequeño detalle: “Me había olvidado de asegurar el camión con la mercadería”.

“¿Qué hago?, me pregunté, ya que había cobrado por anticipado la mercadería, le había pagado al importador y ahora no tenía las valijas …. Entré en pánico y en una crisis de nervios”, recuerda.

¿Y qué pasó con todos tus inversionistas y le tuviste que decir no tengo mercadería?, interroga Gonzalo.

“Fundamental poner la cara siempre -responde Alejandro-. “Varios respondieron Ale no pasa nada. Te doy cheques para adelante de vuelta y con la ganancia recuperamos. Otros me dijeron No Ale, quiero la plata”, le decían otros.

¡Un verdadero ataque de nervios!

Cómo consecuencia de esta situación: tuvo algunas cosas que pusieron riesgo no la compañía sino el proyecto.  Fueron días ara el olvido.

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¿Qué aprendió de esta situación?

A contratar una póliza de seguro flotante, la cual obliga al asegurado a dar comunicación de cada uno de los viajes realizados, estableciéndose una tasa para cada uno de ellos en función de la mercancía asegurada. Otra gran lección que le dejó este error fue encarar a los inversionistas y explicarles el problema del robo… y “poner la cara siempre”, finaliza.

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