TUALBAÑIL.COM se gestó como un sueño de proyecto propio y se convirtió con el tiempo en una solución para muchos. Se trata de una red de franquicias que nuclea a profesionales de la construcción y que tiene como objetivo resolverle a las personas las obras de refacción o remodelación de forma fácil y segura.

Actualmente tiene 22 franquicias en Argentina, una en México y otra recientemente inaugurada en Uruguay. Pero sobre todo, es un camino de transformación para profesionales de la construcción que les cuesta ganar clientes y sostenerse de forma independiente. Está es la gran virtud Cristian, su fundador, haber creado un emprendimiento que hace crecer a otros emprendedores.


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DE EMPLEADO A EMPRENDEDOR

La idea del proyecto nació de Cristian Blanco y de un trabajo que le hizo conocer al detalle cada  secreto de su profesión desde adolescente. Después de terminar sus estudios, Cristian se recibió de maestro mayor de obra y empezó a trabajar en un Home Center de la construcción en el sector de corte de madera. Fue encargado, luego jefe hasta que llegó un reconocimiento aún mayor y se convirtió en gerente de ventas. “Me empecé a ocupar de cosas más comerciales y la verdad es que me gustó mucho. Eso hizo que empiece a estudiar comercialización y a partir de ahí eso hizo que empiece a mirar el negocio de otra forma”.

Por ese momento tenía 28 años pero sentía que su promisoria carrera no lo llenaba y que necesitaba generar algo nuevo. Así fue como su trabajo y su agudo poder de observación le dio una idea de por dónde empezar. “Veía que las personas conseguían el producto pero no podían resolver la mano de obra. Concretar su proyecto de remodelación o refacción era un camino difícil. Son muchos gremios, hay que coordinar y los clientes nos llamaban para ver quién les podía hacer la obra”.

Esa realidad le planteó a Cristian un panorama apto para lanzarse a innovar. En ese momento vio la oportunidad de conectar esos puntos y se le ocurrió que a través de una plataforma web podía acercar a los profesionales con los consumidores.

Como la idea nucleaba no sólo la mano de obra sino los materiales. Cristian comprendió que eso le generaba un conflicto de intereses con su trabajo y decidió hacer un “salto al vacío” y meterse de lleno en su nuevo proyecto.

“Fue una decisión que costó mucho. En la empresa estaba muy cómodo y tenía un buen pasar. Fue difícil dejarla. Pero mi mujer me decía que no  me tenía que quedar con la duda de que hubiese pasado si. Había algo en mí que me decía que lo tenía que hacer”.

APOSTAR TODO POR UN PROYECTO

Tras dejar su puesto de gerente, Cristian consiguió trabajo en una empresa metalúrgica lo que le permitía desarrollar el emprendimiento. Vendió el auto y junto con algunas liquidaciones de premios de venta que había hecho con la empresa anterior, empezó a ejecutar el proyecto. Hizo una  primera versión beta de la página y su idea principal en ese momento era vender publicidad.

“Lanzamos el sitio web y lamentablemente no funcionó. No vendimos publicidad ni a especialistas ni a marcas y el cliente no quería contratar a través de una plataforma. La gente quería una empresa que le resuelva su proyecto de obra. Todo lo que tenía planificado en el último año no se llegó a cumplir”.

Las consecuencias afectaron rápidamente a su familia pero principalmente a su confianza. “Me sentía frustrado, con dudas, inseguro. Venía motivado y los resultados no me acompañaron. Además se complicó la economía personal. Tuve un nivel de ingresos que no pude mantener. No llegábamos a pagar el alquiler ni las cuentas y se me acumularon deudas. Estaba todo mal”.

ANALIZAR Y APOSTAR OTRA VEZ

Sin Embargo, la angustia por el fracaso inicial no le impidió pensar fríamente y hacer un análisis de las fallas que había tenido. Cristian comprendió que los principales errores radicaban en que no estaba preparado financieramente para afrontar el desafío y  que tampoco le había dado tiempo suficiente de maduración a su idea. “Eso sumado a mi exceso de optimismo me hizo equivocar”.

“Tuve muchas situaciones donde tuve ganas de tirar la toalla y dejar todo para volver a trabajar en relación de dependencia, pero ya era demasiado el camino recorrido y nunca valió la pena volver hacia atrás”.

Lo primero que hizo fue recomponer su situación económica  y  decidió  poner en uso las herramientas que tenía además de lo que había aprendido de esa experiencia. Relevó las encuestas de su web y las opiniones de las redes sociales y observó una vez más, como cuando era gerente, lo que decía la gente. Así se dio cuenta que la solución comercial  definitiva era hacer la obra a través de la marca TUALBAÑIL.COM. “La gente quería que una empresa le ejecute su obra y le facilite el camino desde su sueño hasta la obra terminada. Entonces empecé a trabajar de esa manera gracias a escuchar al cliente, a la tecnología y a las enseñanzas que había adquirido en la empresa anterior”.

“A partir de ese momento empecé yo con las remodelaciones con un albañil y pintor. Incluso a veces yo ponía placas de yeso y pintaba hasta que pude estabilizar mi realidad económica. Ahí había validado mi primera premisa que era que la obra era un buen negocio”.

NUEVO MODELO DE NEGOCIO PARA CRECER

Cristian sintió que volvía a empezar pero tenía que armar un modelo de negocio distinto. El principal desafío era lograr expandir ese modelo pero sin nuclearlo en una sola empresa ni con una sola persona. La mejor forma era conseguir asociados para poder brindar ese servicio a través de la plataforma y su manera de vincularlos fue a través de franquicias.

“Un conocido nos mencionó que había una empresa en Brasil que ofrecía un servicio parecido pero con locales comerciales. Eso cuadraba justo el formato nuestro porque teníamos una base tecnológica que lo que hace inmediatamente es reducirte el costo del local a la calle. Entonces nuestra franquicia podría ser una franquicia de bajo costo y de rápida recuperación de la inversión”.

El negocio crecía y la planta de TUABAÑIL.COM también. Albert Strijland era la persona de confianza de Cristian a quien le comentaba los avances y le pedía consejos y opiniones. Había sido su jefe en la empresa donde trabajaba y tenían una muy buena relación.

 “Hablábamos cada tanto hasta que me quedé sin trabajo y me pareció una herramienta muy piola y me ofreció que me sume al proyecto”, recuerda Albert.

“Albert me aportaba todo. Tiene una templanza distinta, una visión más macro y eso fue lo que me ayudo a compensar mis errores iniciales y mi ansiedad en la ejecución”.

Con el paso de los años, llegaron los reconocimientos tanto de los clientes como de las empresas. Google los eligió como uno de sus casos de éxito en Argentina gracias a  un marketing digital contundente y una buena llegada a los usuarios. El beneficio principal de la empresa es el orden en todo sentido. Principalmente en la forma clara  de presupuestar un trabajo.

El reconocimiento también surge de sus pares y amigos: “Con un click resolviste todo y cambia mucho el modelo de negocio. Admiro mucho a Cristian por su perseverancia”, admite Albert.

Hoy TUALBAÑIL.COM tiene un nuevo desafío que es ampliar el espectro de soluciones para el cliente. “Queremos brindar también el servicio de venta de materiales. Este negocio se financió siempre con la venta y de forma genuina y estamos orgullosos de eso”.

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