Jesús Acuña, creador Love Arepa, explicó en “Franquicias que Inspiran” cómo logró entrar en el mercado gastronómico argentino con una comida típica de Colombia y Venezuela y cómo, a través de procesos estandarizados, pretende expandirse a todo el país e inclusive el exterior.


–          ¿Qué es la arepa?

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Siempre tenemos una pequeña confrontación al respecto entre Venezuela y Colombia por el origen, pero la historia nos dice que la arepa le pertenece a nuestros ancestros, a los indígenas. Ellos trabajaban y elaboraban el maíz y la arepa se conoce como el pan de maíz, el pan de los andes.  La diferencia es que Colombia lo sigue elaborando desde el origen y Venezuela desde la harina de maíz que es una harina ya refinada y procesada. Es un pan que se puede acompañar con diversos rellenos como vegetales, queso, carne o pollo y se suele comer en el desayuno, almuerzo o hasta en la cena.

–          ¿Cuáles es la diferencia con el típico pan de Argentina?

La diferencia es que es un carbohidrato un poco más denso y tiene otros nutrientes como vitamina A, B y D y ofrece otras cosas que no ofrece el pan. Al ser una masa más compacta te llena más. Es una buena opción para acompañar comidas.

–          ¿Cómo llegaste a la Argentina?

Vine por una asesoría que le hice a una empresa que llevaba personas a estudiar a universidades. Me ofrecieron venir a hacer una especialidad y elegí este país por sobre Rusia y Canadá.  Cuando llegué me di cuenta que era una ciudad muy cosmopolita, con diversidad de culturas y pensé en hacer algo diferente en gastronomía. Empecé a investigar el mercado y dije por qué no la arepa y así empecé con esto.

Soy ingeniero de profesión y la gastronomía es mi pasión. La comparto con mi esposa y juntos se nos ocurrió esto.

–          ¿Cómo nació el negocio?

Diseñamos un proyecto piloto con un carrito de arepas para ver qué sentía el argentino porque realmente no se conocía antes.  Nosotros queríamos ver la percepción del cliente y armamos un carro con la ayuda de un correntino.

Después de eso teníamos que ver dónde colocarlo y elegimos plaza congreso sabiendo que estaba prohibido. Lo arrancamos el 21 de junio de 2011, disfrazados de colombianos y con música de Carlos Vives y Shakira. La gente se empezó a acercar por curiosidad y primero compraron los turistas, después niños y después algunos argentinos que pasaban que nos preguntaban si íbamos a volver. En una hora vendimos 120 arepas y no lo podíamos creer. Al día siguiente regresamos y al cuarto día vino la policía y me metieron preso por 8 horas. Fue mucha la angustia pero valió la pena porque tuvimos la medición que necesitábamos y desde ese día empezamos a buscar un local.

–          ¿Por qué pasaste de ingeniero a gastronómico?

Porque mi madre siempre trabajó en la gastronomía y a mí me gustó mucho desde chico. Era algo que en mi país no podía hacer por los trabajos que tuve y Argentina me brindó la posibilidad.

–          ¿Cómo fue el primer local?

Lo abrimos en la calle Rodríguez Peña y la verdad es que fue bastante popular y resultó un éxito. Nos compraba mucha gente, venían muchos políticos del congreso, periodistas y no hacíamos delivery pero le llevábamos el pedido a algunos clientes. Estuvimos 5 años ahí y aprendimos porque al ser comida elaborada teníamos muchos costos operacionales que hacían que el proyecto fuese un poco complejo. Luego abrimos otra sucursal en Palermo pero fue una experiencia agridulce porque no estábamos preparados para poder crecer. Teníamos que pensar primero en una planta productora o estandarizar procesos y eso nos llevó a otro aprendizaje.

–          ¿Cuál es tu perfil de franquiciado?

Emprendedores con ganas de sumarse. Nosotros siempre pensamos que un franquiciado es una persona que comparte un sueño y si se suma sólo por el dinero no sirve. Para nosotros es importante que lo sienta para así hacer algo agradable para todos los que nos visiten. Principalmente queremos familias o personas que quieran operar la marca, no inversores.

–          ¿Tienen que ser en Buenos Aires por la distribución?

No. Estamos teniendo charlas en Rosario o Chile porque nos hemos preparado para que nuestros procesos estén estandarizados desde planta y, hoy por hoy, gracias a que está toda la elaboración es como debe ser, podemos abrir un local en cualquier ciudad.

–          ¿Pensaste en exportar tu negocio a Colombia?

Sí. De hecho nos están llamando desde Bogotá y también desde Canadá. Es que nosotros proponemos algo bajo el concepto de franquicias en un formato de comidas rápidas que compite con las grandes marcas porque tenemos la misma tecnología y un servicio eficiente. Eso en una comida latina que es muy elaborada y requerida en todo el mundo  es muy difícil de encontrar. El único modelo familiar a esto en el mundo es Taco Bell. En Colombia no hay fast food de arepas con un proceso de standarización que puedan entregar el producto en 1 minuto y 42 segundos como nosotros.

Estamos madurando el modelo en Argentina para llevarlo a otros países.

–          ¿Cuántas personas necesita el negocio para ser operado?

Hay dos formatos. Uno es un modelo premium y hay otro express que probablemente lo inauguremos en 2 meses. Hay personas interesadas en Quilmes y el microcentro. Ese modelo es muy simple. Es una propuesta más al paso, muy fácil de operar y genera otros márgenes de rentabilidad que aplican para que se expanda muy rápido.

El modelo premium requiere otros costos y otro tipo de inversión.

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