RAVA BURSÁTIL es uno de los gigantes del mercado de capitales de la Argentina. Se dedica a asesorar de forma personalizada a quienes buscan invertir tanto en el país como en los principales mercados del mundo. Nació en la década del 50, creció a ritmo acelerado hasta los ’90 y en medio de una profunda crisis, aparecieron las ideas frescas de Juan Carlos. Pensaron que estaba loco, no le creyeron pero terminó salvando la empresa y llevándola nuevamente a un lugar de privilegio.

La empresa familiar arrancó de la mano del abuelo de Alfredo. “En los años ’30 él trabajaba en una familia tradicional para la época que tenía, entre otras cosas, una sociedad de bolsa. Cuando tenía 14 años lo llamaron para hacer mandados y luego empezó a desarrollar tareas administrativas. Unos años después empezó a atender a los inversores y a tener un contacto directo con la gente. Ahí, con su toque especial, decidió armar una sociedad de 1955 qué se llamó “Accionaria” y pasó de cadete a tener su propia empresa sin tantos conocimientos técnicos sólo con lo que había aprendido en el día a día”.
Con el tiempo la empresa creció y se ganó un lugar en el mercado al lograr incorporar entre sus clientes a empresas pymes emblemáticas como Zanella Hnos. Alfredo se sumó a la compañía a los 17 años y, junto con sus hermanos, fue testigo sus grandes momentos. Sin embargo, para fines de la década del ’90 el panorama cambió por completo. La apertura del sector a mucha gente que no solía invertir había significado un boom que rápidamente se derrumbó y provocó que cierren entre 2 y 3 sociedades de bolsa por mes.

UNA SOLUCIÓN EN LA QUE NADIE CREÍA

Justo cuando se encontraban en esa situación critica, Juan Carlos, hermano de Alfredo, decidió innovar y presentó una propuesta para sacarlos a flote, pero nadie confió en él.
“Trajo una carpetita y dijo que nuestro negocio iba a pasar por ahí. Él había estudiado el mercado de Estados Unidos y sabía cómo era. Explicó que internet era el futuro y nosotros no sabíamos de qué estaba hablando. Pasó el tiempo, él seguía insistiendo con su carpetita y logró que miremos de qué se trataba. Ahí nos dimos cuenta que era interesante para crecer”.
La idea de Juan Carlos tenía un costo alto. Significaba una gran inversión de capital y de tiempo durante una profunda crisis. La familia Rava estaba apostando sin saber con exactitud cuál podía ser la reacción de sus clientes ante algo prácticamente desconocido.
“Las inversiones se hicieron con mucho esfuerzo y los equipos trabajaron muy bien. Terciarizamos una empresa de sistemas que se encargó armar lo que había pensado y diseñado Juan Carlos que básicamente se trataba de que el inversor pudiera decidir desde su computadora en qué quería invertir. Ellos fueron los primeros beneficiados porque desde su casa podían ver el estado de sus activos y el ambiente bursátil nos miraba con una mezcla de celos y envidia”
UNA VENTANA AL EXTERIOR
Las ideas innovadoras de RAVA BURSÁTIL hicieron que la empresa de un giro de 180 grados  que provocó un crecimiento sostenido en el mundo de las inversiones y colaboró con la llegada de muchos clientes nuevos. Fue una revolución para el sector que los llevó nuevamente a un lugar destacado y que hizo llegar una oferta del exterior para comprarlos.
Los interesados estaban motivados por la parte tecnológica pero también por la trayectoria de la compañía. Sin embargo, cuando estaban a punto de firmar la venta se produjo la “crisis de las puntocom” y la empresa compradora perdió todo su valor de un día para el otro.
OTRA GENERACIÓN, OTRAS IDEAS
Con los años se sumó la tercera generación RAVA al directorio y con ellos una nueva disputa. Los más jóvenes querían tomar riesgos mientras que quienes ya estaban al mando querían seguir siendo conservadores tanto para las decisiones de la empresa como para el asesoramiento a los clientes.
“Hay mucha diferencia con las generaciones anteriores porque las épocas van cambiando y hay cosas que se hacían de una manera y ahora no se pueden hacer. Hay que pensarlo otra vez. Discutimos, intercambiamos ideas, algunos clientes se iban porque les convenía más otra invertir con con otras personas, pero escuchamos y confiamos en su experiencia. Entonces entendimos que ellos veían un riesgo donde nosotros no” admiten los últimos en llegar a la compañía.
INNOVACIONES EN EL MERCADO
Otro logro importante en RAVA BURSÁTIL fue incorporar el primer foro de internet dedicado al mercado de capitales. “Al principio funcionaba como un libro de visitas como los que tenían todas las páginas web. Luego empezaron a escribir sobre el mercado, sobre qué convenía comprar y dónde invertir y empezó una discusión entre los usuarios que hizo que se termine convirtiendo en un foro de bolsa que reemplazó al lugar físico donde se solían encontrar los inversores. El foro era abierto y entraban miles de personas. Lo abrimos a los no clientes y se empezó a armar una comunidad que encontró en ese lugar un ámbito de discusión”.
El presente encuentra a RAVA BURSÁTIL como la compañía de referencia para cualquier inversionista. Sus nuevas propuestas plantean una expansión de la mano de más y mejor tecnología. Uno de sus objetivos es crear una aplicación para celulares que pueda llegar a todas las personas que tienen ahorros y que tal vez piensan que la bolsa es sólo para entendidos. Es un proyecto ambicioso en busca de un futuro igual de ambicioso y fructífero.
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