EL REY DEL CABLE es una empresa de materiales eléctricos e iluminación que distribuye, importa y fabrica. Cuenta con un plan de franquicias a nivel nacional que ya tiene 10 puntos de venta y planea seguir expandiéndose en el territorio y consolidarse como referente en el rubro.

Su fundador, Matías Espinosa, recuerda su comienzo “todo a pulmón, sin conocimiento previo pero con la garra del emprendedor”. Esa misma garra que aún hoy lo mantiene el mercado sorteando crisis y afianzando su marca y modelo de negocio en un rubro conservador por excelencia.


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APRENDER A EMPRENDER

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“Soy emprendedor desde la cuna. Mis papás siempre tuvieron proyectos y ganas de desarrollarse. Está en la sangre”. Eso mismo es lo que aprendió Matías desde pequeño y a los 9 años consiguió sus primeros pesos trabajando en la casa de sus vecinos. Se levantaba los sábados a las 8 de la mañana y dedicaba dos horas de su fin de semana a barrer las hojas de la quinta. Para él eso no sólo significaba 5 pesos que le servían para sus gastos sino que seguía fielmente el consejo de su padre que le decía que tenía que valorar el dinero y saber el esfuerzo que significaba conseguirlo.

Ya en el 2001, cuando la crisis golpeó a la Argentina, la familia decidió irse a vivir a Uruguay para escapar del  problema socio-económico reinante en el país. Eso hizo que la adolescencia de Matías se cortara en dos. Dejó amigos de un lado del charco, pero del otro empezó a desarrollar proyectos para vivir. Así montó con los años un pequeño emprendimiento audiovisual. Sin embargo, él sentía que no era suficiente y que debía volver a la Argentina tener un mayor desarrollo.

En el 2006, con 18 años recién cumplidos, arribó al país para una entrevista laboral y decidió quedarse.  Consiguió un trabajo en el puerto pero el sacrificio para llegar era muy grande. Viajaba todos los días dos horas y media de ida y vuelta desde Moreno hasta retiro para cumplir con sus obligaciones. Aun así la realidad le marcaba que debía hacerlo porque era la única manera de mantenerse.

El tiempo pasaba y Matías no se sentía cómodo con tanto tiempo desperdiciado en viajes, entonces empezó a evaluar otras opciones.  “Tenía un amigo que tenía una fábrica muy grande de cables que se había fundido y empezó otra vez. Él fabricaba y yo vendía. Iba al puerto y desde mi celular contestaba todos los mails. Entraba a las 7 de la mañana y salía a las 7 de la tarde. Era una locura pero igual no me arrepiento”.

ARRANCAR DE CERO

Así fue durante un tiempo hasta que Matías dijo basta. “Un día la cabeza me hizo click porque odiaba desaprovechar tanto tiempo en viajes. Me sentía atrapado y conseguí otro trabajo de muchas menos horas en la zona”. Sin embargo esta nueva etapa tampoco duró mucho gracias al éxito de su reciente emprendimiento.

“La venta de cables crecía cada vez más y tuve que renunciar justo cuando estaba pagando cuentas y había sacado el crédito para un auto. Ahí  le dediqué más tiempo a lo mío y se me ponía la piel de gallina por lo que estaba creando. Un negocio desde cero, sin conocimiento y sin nada. No sabía si me iba a ir bien pero me lancé”.

Su primera oficina fue en el living de la casa de su mamá. Ahí tenía su computadora y armaba los pedidos, pero el volumen de materiales era muy grande. Durante el día estaban todos desparramados por la casa y a la mañana los guardaba en su habitación.  Así fueron sus inicios hasta que un amigo que estaba reparando una galería antigua frente a una estación de tren le comentó acerca de un pequeño local y lo puso en contacto con la dueña para poder alquilarlo.

“Lo alquilamos y vino mi mamá a trabajar conmigo. La gente hacía cola en la galería, teníamos mercadería afuera porque no entraba más y fue muy impresionante todo lo que creció ahí el negocio. Ese fue el punto de quiebre para formalizar la empresa. Pasé del living a un local al público y empezamos a ser más eficientes”.

INTERNET: UN ALIADO PARA CRECER

Luego del éxito con su primer local, alquilaron también el de enfrente y más tarde otro más. Llegaron así a tener  5 locales  y 20 personas esperando ser atendidas,  lo que hizo que también se sumen más empleados.

“Para mí la clave del crecimiento fue entrar en un momento donde estaba explotando la venta online. Sólo se vendían televisores y cámaras de fotos y aparecimos nosotros vendiendo materiales eléctricos donde no existía. Nadie creía que se podía comprar un cable por internet en ese momento”.

El boom en sus ventas vino acompañado por un nuevo espacio. Alquilaron  un local sobre el acceso oeste más grande y desde ahí empezaron el sueño de expandir la empresa pero con mucha consciencia acerca de cómo debía ser este proceso. “Para crecer se necesita un grupo de personas que te ayuden. Entonces incorporamos gente a cada sector y estructuramos la empresa. Ahí explotó otra vez y el lugar volvió a quedar chico por lo que decidimos alquilar un depósito porque no entraba todo en el local”.

CRECER DE LA MANO DE LAS FRANQUICIAS

Ya afianzados en el rubro, empezaron a recibir a muchos clientes del interior que preguntaban cuándo iban a llegar a sus provincias y fue el padre de Matías quien lo impulsó a desarrollar el modelo de franquicias. “Él insistió y vio un negocio donde yo no lo veía. Ahí me senté con una consultora y le mostré el proyecto. Les encantó porque era un modelo de negocio distinto”.  Esa decisión los llevó hoy a un presente de expansión que los tiene presentes en 10 puntos estratégicos del país.

Su éxito y su futuro promisorio es resultado de la filosofía que los trajo hasta este presente atravesando crisis y sorteando obstáculos.  “Acá hay equipo. Esa es la única manera de salir. No hay una cabeza mágica. Yo puedo ser el conductor de esto, pero si no hay un equipo que te apoye, no hay forma de crecer”.

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HISTORIAS QUE INSPIRAN, donde los empresarios PyMEs y emprendedores cuentan cómo lo lograron. Mirá los programas estreno, los Domingos 19.00 hs. por Canal 26 Argentina.
Con la conducción de Mariano Otálora y la producción general y dirección de Gonzalo Otálora
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