Por Soledad Rodriguez Zubieta (SRZ)

Columnista invitada

Cada vez más empresas y locales comprueban la efectividad de la influencia de la música en el acto de compra o en la adhesión a una marca. Los efectos positivos de una adecuada selección musical son analizados por los expertos de marketing, pero vale la pena hacer un repaso.

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La música (del grito: «el arte de las musas») es, según la definición aportada por Wikipedia, “el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios respetando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psicoanímicos. La música, como toda manifestación artística, es un producto cultura. El fin de este arte es suscitar una experiencia estética en el oyente, y expresar sentimientos, emociones, circunstancias, pensamientos o ideas. La música es un estímulo que afecta el campo perceptivo del individuo; así, el flujo sonoro puede cumplir con variadas funciones (entretenimiento, comunicación, ambientación, diversión, etc.)”.


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En la propia definición de música se devela la importancia de su uso con fines de marca y comerciales. Por un lado, su poder en el estado anímico del individuo. La música ejerce influencia directa sobre las emociones. Si puede generar un estado de exaltación o un ambiente opresivo, si puede ponernos la piel de gallina o hacernos bailar, ¿como no va a influir en la predisposición a la compra? La música forma parte de esa experiencia más de lo que uno cree.

Predispone bien o mal: una cosa es estar mirando en un local de indumentaria, mirando un perchero y escuchar algo que nos transmite calidez, cercania, y otra muy distinta es escuchar algo frio, oscuro. Una selección musical puede incluso expulsar al cliente.

Por otro lado, la música expresa ideas, pensamientos, circunstancias. Esto tiene un rol clave en la construcción de la identidad marcaria. La música que suena en un local es tan importante como lo es el diseño del logo, o la decoración de un espacio. La música comunica. A través de una selección musical adecuada se pueden expresar los valores de marca. La música le da coherencia a la identidad desde lo sonoro. En el caso de las franquicias, cobra un rol aún más significativo, debiendo formar parte del manual de marca.

Las variables en juego en relación a la música, no se agotan allí. El perfil de los clientes, la arquitectura del lugar, los materiales que predominan en el espacio, la calidad del sistema de audio, la época del año… La selección musical debe considerar múltiples aspectos.

En síntesis, la musicalización de los locales, es algo que debe ser atendido y cuidado como cualquier otro aspecto fundamental de la marca. Clientes y empleados, agradecidos.

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