De operar la franquicia de otro a crear su propia marca: dos hermanos decidieron emprender y antes de dar el paso en falso, apostaron por invertir en una franquicia.

Luego de muchos años de experiencia, lanzaron su propia marca, QueenFit, un gimnasio para mujeres que incluye un método de entrenamiento exclusivo.

La historia de dos hermanos emprendedores en FRANQUICIAS QUE INSPIRAN, con Gonzalo Otalora.

 

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– Gonzalo Otalora: ¿Qué es Queenfit? 

 

– Ernesto Arola (Co-fundador QueenFit): Es un gimnasio femenino, exclusivo para mujeres. La idea es que tenemos un método exclusivo, las personas pueden venir a entrenar en turnos sin horarios con lo cual eso te permite tener libertad para acceder a las clases, y principalmente lo que brindamos es un método de entrenamiento con un plan nutricional adaptado a cada una de las socias. 

 

– Gonzalo: ¿Cuál es el método que los hace tan singular? 

 

– Florencia Romasanta (Creadora del método QueenFit): Nuestro método de entrenamiento está basado en las tendencias del fitness, lo cual nos permite una innovación constante en la rama que nos dedicamos. La clave es que creamos una experiencia para la mujer, en un lugar cómodo, desde la estética, los materiales que utilizamos para entrenar y pensado desde el momento esa socia ingresa a cualquiera de esas sucursales y vive toda su experiencia para lograr el objetivo que viene a perseguir. 

 

– Gonzalo: ¿Cómo se transformaron en franquiciados? ¿Por qué decidieron lanzar su propia marca? 

 

– Agustín Arola (Co-fundador QueenFit): Yo trabajaba en relación de dependencia, era un empleado. Llegó un momento en mi vida que decidí que tenía que hacer un cambio. Quería poner mi propio negocio, emprender por mí mismo, desarrollarme en algo propio y la realidad es que no lo había hecho nunca. Era muy difícil salir de la relación de dependencia y entrar en el mundo del negocio. Me capacité, aprendí qué era una franquicia en 2004. Empecé a buscar alternativas y encontré una franquicia norteamericana de gimnasios femeninos; compramos una franquicia, mi hermano es profesor de educación física así que lo llamé a él y le dije que me diga de qué se trata esto, porque yo no estoy en el mundo del fitness. Arrancamos con él, compramos dos franquicias en el momento. Una la instaló Ernesto en Córdoba y la otra la instalé yo con mi hermana en Buenos Aires, necesitaba una mujer porque era para mujeres por eso la convoqué. Nos fue excelentemente bien, tan bien que empezamos a abrir sucursales y llegó un momento después de tres o cuatro años que nos empezamos a hacer cargo de la marca en Argentina. 

– Gonzalo: ¿Hacerse cargo era operar la masterfranquicia?

Agustín: Significa gestionar la marca y vender la franquicia en todo el país. Después nos dieron la licencia para el ConoSur, es decir terminamos siendo los master-franquiciantes. Y hace tres años, decidimos emprender nuestro propio negocio, capitalizando esa experiencia, el conocimiento que teníamos y aprendiendo de todos esos errores lanzamos la marca propia.

– Gonzalo: ¿Cómo es pasar de operar la marca de otro y que otros operen tu marca? 

– Ernesto: Yo siempre digo que comprar una franquicia es comprar experiencia, es comprar tiempo, atravesar ciertas etapas que otros ya atravesaron. Nosotros venimos de haber comprado experiencia y a su vez ya estamos transitando la nuestra, así que llevamos el doble de nuestra edad. Lo que nos permite en este momento desarrollar nuestra propia marca es tener la libertad de poder hacer el desarrollo propio y también escuchar a los puntos de venta.

– Gonzalo: ¿Qué aprendieron de la otra para emprender esta? 

– Agustín: Tiene que ser única y auténtica en algo. Nosotros tomamos de la marca en el cual aprendimos a usar el sistema, el hecho que son gimnasios femeninos y que no tienen horarios ni turnos, pero le pusimos la impronta propia en el método: el entrenamiento, diseñado por Florencia, incorpora la última tecnología y es específicamente diseñado en modelar el cuerpo de la mujer y bajar de peso. Lo logramos incorporando tecnología nueva, nosotros trabajamos con un sistema de monitoreo cardíaco en vivo y con un sistema de análisis de composición corporal, que te permite medir la evolución y el progreso que vos tenés a medida que vas entrenando. Esas dos características tecnológicas no la tiene ninguna marca de fitness femenino. Son desarrollos propios.

– Gonzalo: ¿Cómo es el funcionamiento de las clases?

– Florencia: Tiene una vuelta de dinamismo que necesitamos las mujeres, sobre todo, por todo lo que cargamos del estrés diario sea de la vida profesional o de nuestras familias. Es re importante eso, sentirte en un lugar liberada y sin miradas, en un ambiente súper dinámico, donde me sienta segura de lo que estoy haciendo, sobre todo las mujeres que vienen a trabajar específicamente en cambiar la composición corporal. Mover el cuerpo es un tabú. Pensé en todas estas cuestiones al momento de trabajar sobre el método, de que esa mujer pueda conectar con eso y sentirse cómoda. También trabajamos en capacidades físicas que le da un valor agregado en su vida cotidiana: incrementar su fuerza, su resistencia, tener más agilidad, flexibilidad. Lo pensamos de varios puntos cuando trabajamos sobre la metodología específica del entrenamiento.

– Gonzalo: ¿El gran secreto de ustedes es ayudar a una persona que sin experiencia en gimnasios y experiencia comercial pueda operar el negocio?

– Agustín: Sí. La importancia de la franquicia y el método es que cualquier persona puede operar una franquicia Queenfit. Otra cosa interesante es que es un negocio muy simple de operar y es muy poco exigente en cuanto al tiempo: no trabajas los fines de semana, ni feriados. Es muy importante porque el 60% de franquiciados pertenecen a la gastronomía y es muy esclava, nosotros recibimos muchas consultas de gente que trabaja ahí y quiere irse hacía otro lado a vivir una experiencia de negocio propio pero que no le esclavice su tiempo personal. Así que el tiempo personal es muy importante, al igual que es muy rentable.

– Gonzalo: ¿Cómo hacen para aumentar el número de socias? 

– Ernesto: Cuando operábamos la otra marca era un sistema de prospección (estudio de mercado y búsqueda de clientes) totalmente diferente. Veníamos de entregar 5.000 cajas de folletos los fines de semanas, en los diarios, salir a repartir folletos a avenidas o centros comerciales.Mucha papelería, que era muy tedioso para las mismas profesoras y la verdad es que no teníamos los resultados del todo analizados. Actualmente, con la digitalización de la mayoría de las cuestiones tecnológicas hemos desarrollado un sistema de prospección 100 % digital, en donde la idea es que el prospecto versus la clienta llega al local y el punto de venta lo único que tiene que hacer es la clase de prueba, que es la clase gratis, y cerrar la operación de ventas.

– Gonzalo: Quién se encarga de eso, ¿ustedes o el franquiciado? 

– Ernesto: Nosotros nos encargamos de la prospección 100%. Tenemos un sistema armado y el franquiciado lo que hace es de la puerta para adentro, realizar esa inscripción.

– Gonzalo: La futura franquiciada, ¿qué margen de edad tiene? 

– Agustín: En general apuntamos a mujeres de entre 35 y 55 años.

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