La cerrajeria Waisman nació en Buenos aires en 1928 y casi 100 años después, Luis, su dueño, contó en “Franquicias que Inspiran” cómo hizo para mantenerse vigente por tanto tiempo y  por qué decidió franquiciar su modelo de negocio junto al asesoramiento de Pablo Cappa, consultor y director de Lepus.

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–          ¿Cómo fueron los inicios?

Luis: Soy la tercera generación de cerrajeros de la familia Waisman. Mi bisabuelo era herrero y cerrajero, mi abuelo y sus hermanos eran cerrajeros al igual que mi padre y sus hermanos. Es una tradición.

El primer local fue en una arcada de lo que fue la casa del  virrey Liniers y lo puso mi abuelo.

–          ¿Cómo sobrevivieron a todas las crisis del país?

Luis: Hemos visto pasar todos los tipos de gobierno y siempre estuvimos trabajando. Es un oficio que siempre tiene demanda.

–          ¿Qué hace particular a tu negocio?

Luis: Si bien siempre tuvimos mostrador y un local a la calle, siempre nos avocamos a las empresas.  Mi padre y yo nos independizamos del grupo familiar y mantuvimos esa atención y yo me puse como objetivo ampliar esa base. Comencé haciendo una carpeta más profesional, visitando compañías y ampliando contactos y hoy tenemos como clientes a bancos, supermercados y otras empresas en la ciudad. También adquirimos móviles y llegamos hasta Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y todo el interior de la Provincia de Buenos Aires.

–          ¿Trabajan con todo tipo de cerraduras?

Luis: Sí. Inclusive hacemos desarrollos propios. Estamos trabajando en un sistema para apertura desde una aplicación del celular. Cualquier dispositivo mecánico que necesite un contacto seco se va a poder manejar desde ahí. Eso lo estamos desarrollando un poco a medida y principalmente para mercados y bancos. Hacemos un proyecto base y desde ahí la plataforma la desarrollamos de acuerdo a las necesidades del cliente.

Puntualmente en un caso es para poder tener cerrados los cajeros durante la noche y evitar que entre gente y en otro caso, para hacer descargas nocturnas de mercadería en zonas vedadas para el tránsito. Ahí se abre de forma remota una persiana.

–          ¿Por qué decidiste incursionar en la franquicia?

Luis: Es una idea que me ronda en la cabeza hace más de 10 años. Veo que es un hueco que hay que nadie ha incursionado y además vi que el modelo de franquicias es exitoso en todo el mundo porque le da tranquilidad y seguridad a la gente. El cliente sabe que le van a dar la misma calidad y producto que si entrás en otro local de la marca en otro barrio, ciudad o país.  Ese modelo replicado en un negocio que tiene que ver con la seguridad yo creo que adquiere más valor.

–          Pablo, ¿Qué te llamó la atención del negocio y qué tuviste que trabajar para convertirlo en franquicia?

Pablo: Para empezar a nosotros nos gustan los negocios estables y no que tienen una vida útil. En el caso de la cerrajería, hay futuro. Siempre va a haber un mecanismo para trabar puertas.  Dentro de este rubro también nos interesaban las franquicias low cost que generen un autoempleo. No buscamos franquiciados que sean inversores, tienen que ser activos. La inversión es bastante baja porque gran parte del stock lo tiene el franquiciante y el franquiciado se limita a hacer servicios de baja complejidad y a vender algunos de los productos que tiene. Después va a delegar servicios especiales, no va a trabajar con el banco de un día para el otro pero va a trabajar de intermediario. El negocio es bueno porque es de estructura chica, bajos costos fijos e ideal para una persona que está en relación de dependencia y quiere progresar.

–          ¿Cuáles son los valores de la franquicia?

Pablo: Están entre 10 mil y 20 mil dólares pero con el stock incluido.

–          ¿Cuáles son las zonas estipuladas para las franquicias?

Luis: Preferentemente en la Ciudad de Buenos Aires no porque no sólo estoy yo sino que está saturada. Se calcula que hay casi 3 mil cerrajerías. La franquicia está pensada para ciudades de 100 mil habitantes o más. Ahí calza perfectamente. Igual hay ciudades más chicas que tienen mayor movimiento. Hay que analizar cada caso. Lo ideal es que sea nuestra marca, que haga exactamente lo mismo en una localidad del interior.

–          ¿Es la única franquicia de cerrajería del país?

Pablo: que nosotros sepamos, sí. Dentro de la comercialización de la franquicia evaluamos que hay mucha gente que se interesó pero no tiene nada que ver con la franquicia. Entonces nosotros exigimos que contrate un cerrajero ya formado porque no queremos que haya problemas y se desprestigie la marca.

–          ¿Imaginan reconvertir una cerrajería?

Pablo: Las reconversiones que tuvimos no nos brindaron buenas experiencias porque uno le tiene que dar muchos beneficios a los comerciantes y a veces ellos están parados en sus zapatos y tienen un amor por su marca que hace que no se quiera pasar. Excepto que sea una marca impactante. Sí  se pueden aportar muchos contactos y capacitación para llegar a esas cuentas corporativas. Los bancos y supermercados que atiende Waisman en Buenos Aires tienen sucursales en el interior y es más fácil llegar.

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FRANQUICIAS QUE INSPIRAN, un formato multiplataforma conducido por Gonzalo Otálora, donde se difunden oportunidades de negocios para inversores, emprendedores y comerciantes.  ??️? 

 

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