Andrés García es parte de la tercera generación de una marca nació con la hiperinflación y creció con las distintas crisis que le tocaron atravesar a la Argentina. En su paso por “Franquicias que Inspiran” nos contó cómo hizo KNAUER para consolidarse y expandirse en el rubro textil.


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–          ¿Cómo nació la empresa?

Se originó en San Rafael, al sur de la provincia de Mendoza en plena crisis de la hiperinflación a finales de los ‘80. El padre de mi suegro inició el proyecto de la mano de su mujer, Elvira KNAUER, que de ahí viene el nombre. Ella había trabajado en tiendas de ropa y mercería y allí aprendió lo que después se transformó en la esencia de la marca.

Así fueron los inicios hasta que mi suegro, Aníbal, en la crisis del 2001 decidió dejar San Rafael para crecer en Mendoza capital. Entonces agarró a su familia y se instalaron en el microcentro de la ciudad en un departamento que quedaba en el primer piso y en la planta baja instalaron “Mitre”, lo que fue el primer local de KNAUER. Luego instalaron una fábrica y ese fue un gran paso que más adelante  iba a permitir crecer.

Después vinieron dos negocios más y llegó el momento en el que entro a la historia. En esa época yo estaba muy tranquilo habiendo trabajado en multinacionales. Era gerente de recursos humanos en una compañía importante y me ofrecieron un puesto que era el sueño del pibe, pero mi suegro me propuso que trabaje con ellos por un tema de salud y pudo más la familia que lo otro.

–          ¿Cómo era la empresa cuando llegaste vos?

Tenía sólo dos locales. Uno en San Rafael, el inicial, y otro en la capital. Yo venía tocando de oído y ayudando con algunas cosas porque veía que el panorama venía mal. Era el comienzo del actual gobierno y hubo apertura de importaciones, crisis de consumo y opté por sumarme a la empresa pero no sin antes decirle a mi suegro. “Si vengo acá, necesito que me des la manija y mi suegro, con mucha generosidad,  me dijo que la marca era mía”. Entonces en equipo, porque yo de textil no sabía nada, y apoyados en la familia, empezamos a trabajar el modelo de franquicia de cero.

–          ¿En qué año lanzaron las franquicias?

Arrancamos en mayo de 2017 y desde ahí hasta hoy sumamos 10 locales. El último lo inauguramos hace muy poco. Tenemos franquicias en Mendoza, San Juan, San Luis y Río Negro. La fábrica está en Mendoza y nosotros elaboramos toda la indumentaria. Hacemos un estilo de ropa muy interesante que apunta a la mujer principalmente y buscamos que el estilo transversal sea la comodidad y que las prendas se adapten a la mujer y no a la inversa.

–           ¿Cómo se crece en momentos de crisis?

Cuando me sumé al proyecto era crecer o morir así que no teníamos opción. La empresa estaba muy complicada. Además de esto, durante mi primer mes en la compañía, me dirigía a visitar a un cliente y me agarró una tormenta con granizo y me metí debajo de un puente que se inundó y quedé 4 metros abajo del agua y yo estaba a 200 metros de la fábrica mirando el auto como se hundía y diciendo: “¿Qué hago acá?”. Pero las cosas de la vida hicieron que el seguro que me pagaron por el auto sirva para solventar algunas deudas y a partir de ahí salió la primera franquicia. En tres meses hicimos la segunda y ese fue el punto de inflexión, de perder todo a ir por todo en un contexto muy complejo como el textil.

Siempre estuvimos muy convencidos de que en las épocas de crisis teníamos que crecer porque así nacimos y que durante esos momentos los clientes optan por segundas marcas que en realidad se trata de la buena relación entre precio y calidad. Ahí estamos nosotros.

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FRANQUICIAS QUE INSPIRAN, un formato multiplataforma conducido por Gonzalo Otálora, donde se difunden oportunidades de negocios para inversores, emprendedores y comerciantes.  ??️? 

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