Dolor pasajero, historias de tropiezos en carne viva. Hoy, Joanquin Van Peborgh uno de los co-fundadores de Koalia, una aplicación que nació hace menos de un año y medio, cuenta en primera persona, por qué decidió cerrar su emprendimiento.

Desde Historias que inspiran, celebramos la generosidad de difundir su experiencia y sobre todo, sus consejos y vivencias. Querido Joaquin, hoy es puro dolor, pero seguro mañana vas a estar agradecido de haber vivido esta experiencia.

Por Joaquin van Peborgh

Después de un largo y golpeado proceso de iteración y experimentación buscando un modelo sostenible, decidimos cerrar Koalia. Claramente no fue una decisión fácil, pero muy probablemente haya sido la correcta. La realidad es que no pudimos llegar al product-market fit lo suficientemente rápido, y el costo de oportunidad de no estar generando impacto en otras áreas era muy grande. Entre risas decimos que quizás nos tomamos muy en serio el concepto de fail fast.

Es difícil poner en palabras el cóctel de sentimientos de estas últimas semanas. Primero, impotencia y frustración de no encontrar la palanca correcta que hiciera que el negocio acelerara. Segundo, pena y tristeza al contemplar que quizás Koalia no era lo que los comercios necesitaban. Tercero, un estado de apatía y desmotivación en el que avanzábamos sin progresar. Cuarto, una mezcla de vergüenza y nervios al dar los primeros pasos en cerrar las operaciones (a nadie le gusta aceptar una derrota). Quinto, alivio.

Como dije al dejar Bain para emprender, estoy triste por lo que dejo atrás, pero contento con lo que me llevo adelante. La única manera de aprender a emprender es a las piñas y nosotros recibimos unas cuantas lecciones. La realidad es que hace falta ponerse el traje de koala (literalmente) y dejar todo, porque solamente cuando estás comprometido al 100% es cuando podés aprender de manera profunda (el famoso domain knowledge). Además, la única manera de poder tomar esta decisión con confianza es estar seguro de que hiciste todo lo posible, y aún así la duda existirá.

Aprovechando que el cuerpo todavía está tibio, voy a hacer una suerte de autopsia y resumir las razones de por qué cerramos en tres puntos:

  1. En un contexto de inestabilidad económica, la estrategia de fidelidad y marketing no era la prioridad de una PyME golpeada.
  2. Los costos de adquisición de comercios eran muy grandes y el margen de cada comercio de la red era muy bajo.
  3. Quizás no éramos las personas correctas para afrontar el problema. Requería de una energía comercial que pudiera venderle una ilusión a los comercios que resultaba imposible de respaldar con números.

A pesar de que los usuarios amaban nuestra aplicación y el cashback (teníamos un NPS alto y frecuentemente nos llegaban mails y mensajes de apoyo), los comercios no estaban tan comprometidos. Tenían altas exigencias de atracción de nuevos clientes, pero lamentablemente no estaban dispuestos a pagar o trabajar para ello (entendible dado la dificultad de administrar un comercio en el país).

Llegamos al punto en que no creíamos que la propuesta de valor fuera acertada y no nos sentíamos cómodos recibiendo inversión, por lo que suspendimos todos nuestros procesos de funding.

Agradezco a todos los que de alguna manera han participado de esta aventura. A mi socio y casi-hermano Benja. A Nacho que desde el principio formó parte de esta locura. A Nico que valientemente se sumó sobre el final cuando el barco ya se estaba llenando de agua. A todos los emprendedores, inversores, mentores, dueños, comerciantes, usuarios, amigos que nos dedicaron horas y minutos de sus días para que dos jóvenes que solo sabían usar muy bien excel pudieran emprender y tratar de generar un impacto directo en el mundo.

Por más que en el ecosistema emprendedor argentino haga falta capital de inversión, está claro que capital humano no falta. Para sorpresa nuestra, cada una de las personas que contactamos estaba dispuesta a reunirse para compartir experiencias (siempre recibíamos más de lo que teníamos para ofrecer) y ayudarnos de alguna manera en este camino.

Agradecemos además a la gente del Ministerio de Producción por las campañas para apoyar emprendedores, a NXTP Labs e Incutex por los procesos de aceleración, Garage Personal por confiar en nosotros y buscar sinergias con el ecosistema emprendedor e Ingenico por llevarnos a Miami para explorar cómo empresas grandes pueden colaborar con startups.

Este fue un camino de aprendizajes, y como dije, las lecciones se aprenden a los golpes.

No sé cuánto sentido tiene compartir las lecciones aprendidas ya que probablemente el que las necesite no pueda incorporarlas hasta vivirlas y el que ya las vivió, las sabe. Eso fue un poco lo que nos sucedió. Habiendo leído todos los libros sobre cómo emprender, aún así caímos en las trampas que caen todos. Después de caer, el momento de realización: “Ah claro, a esto se referían”.

De todas maneras, una breve lista de recomendaciones:

  • El problema que querés solucionar tiene que ser un pain point muy claro y prioritario para tu target. Prioritario siendo la palabra importante.
  • La solución tiene que ahorrar tiempo, dinero o disgustos.
  • La solución tiene que poder explicarse en tres palabras.
  • La solución tiene que ser familiar para los usuarios. Algo demasiado nuevo o innovador puede ser un problema.
  • Es necesario entender por qué tu solución es distinta a la de los competidores y por qué alguien valora esa diferencia.
  • Si no lo estás midiendo, no lo estás viendo. Avanzar en un startup es reducir incertidumbre, para hacerlo hay que medir todo lo importante.
  • Buscar financiamiento al menos 6 meses antes de necesitarlo.

Qué sigue? Por ahora, aprender a programar (la cuarta es la vencida), y pensar qué hacer hacia adelante.

Algunos de los temas que estoy mirando de cerca, por si alguien está interesado en juntarse a charlar sobre qué se puede hacer en estas áreas:

Para cualquier tema, me pueden contactar en j.vanpeborgh@gmail.com

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