ADOX no nació como un sueño sino como una necesidad. Se trata de una empresa desarrollada por la urgencia de renunciar a un trabajo. “Al principio no teníamos ni para comprar pañales, le cambiamos el relleno y lo volvíamos a usar.”  La historia de Javier y su esposa Ángela también podría leerse como la historia de una reconstrucción permanente, por que cada vez que estaban bien, y la empresa crecía una crisis los obligaba a reinventarse. Hoy ADOX,  e dedica a diseñar y fabricar productos médicos para las áreas de cuidados críticos y también productos de limpieza y desinfección para sectores hospitalarios y alimenticios. También brinda soluciones para el agro y está empezando a incursionar en la nanotecnología.


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LOS INICIOS

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Javier conoció lo que es el esfuerzo a muy temprana edad. Desde los 12 años ya recorría las calles del barrio como cadete. Años más tarde fue caddie y una vez que terminó el colegio comenzó a trabajar en el sector administrativo de una pequeña empresa de barrio. De allí pasó a un pequeño laboratorio de productos anestésicos donde, según recuerda, “se vendía muy poco”. Fue por ello que un gerente decidió incentivar a sus empleados y resolvió darles una buena intervención en los negocios.

 

En poco tiempo Javier llegó a tener sueldos muy altos y su presente parecía resuelto. Sin embargo, cuando el laboratorio repuntó decidieron bajar las comisiones. Era una pésima noticia para él. Le cortaron los beneficios y su sueldo se redujo drásticamente. “Tenía que aceptarlo o irme del laboratorio”.

 

“Javier quedó porque era muy buen vendedor pero la forma que encontraron para sacárselo de encima fue que sea supervisor de sus compañeros y ahí decidió renunciar” explica su mujer.

 

EMPRENDER POR NECESIDAD

 

A diferencia de quienes triunfan persiguiendo un sueño Javier admite con los años que estaba “muy cómodo” trabajando en relación de dependencia pero el cambio de condiciones y su hijo de pocos meses de vida al cual tenía que alimentar, hicieron que no quedara otro camino más que el de emprender sin saber los sinsabores que iba a traer en su primera etapa.

 

“Pensaba que salía de una empresa y que los clientes me iban a seguir pero no fue así. No pensé nunca que emprender iba a ser tan difícil. Más de una vez me recriminé haber renunciado”

 

Las primeras decisiones fueron “traumáticas”. Javier y su familia pasaron de tener un hermoso departamento a estrenar y un auto cero kilómetro a vivir en un cuarto de la casa de sus padres. Tal era su delicada situación económica que hasta debieron reciclar pañales de su hijo porque la plata no les alcanzaba.

 

En ese entonces Javier empezó a vender mercadería y hacer contactos motivado por su deseo de salir adelante. Todavía hoy agradece que sus suegros le hayan garantizado el plato de comida durante esa etapa de escasez. “Estábamos muy en el fondo pero podíamos tener las necesidades básicas cubiertas”.

 

“Nosotros conocíamos sólo de ventas. No sabíamos de administración, de financiación ni de comportamientos del cliente. Resolvimos todos los primeros problemas con sangre. Error tras error porque no nos habíamos preparado para el negocio”.

 

ADOX estuvo casi 4 años tambaleándose hasta que con la experiencia ganada y a través de información extraída de revistas empezaron a observar las tendencias mundiales y decidieron asociarse con empresas importantes del exterior pero que no tenían presencia en Argentina. Fue así que comenzaron a importar y distribuir productos que se usaban en el mundo pero no llegaban al país o si lo hacían, no tenían capacitación para el usuario. Desarrollar ese nicho le ayudó a la empresa pero sólo duró unos pocos años.

 

CRISIS Y RECONVERSIÓN

 

El nuevo milenio vino con complicaciones y desazón. La empresa extranjera con la que trabajaban fue comprada por un fondo de inversión que armó otra cadena de distribución. Uno de los laboratorios se fusionó y también seleccionó nuevos distribuidores, y la otra firma importante que tenían discontinuó su línea. Ya en el 2001 y en medio de la tremenda crisis por la que atravesó la Argentina, tuvieron que tomar una decisión. Su elección podía ser un nuevo comienzo o convertirse en el fin.

 

“Decidimos enfocarnos en los productos y cambiar totalmente. Pasamos de importar y distribuir productos a convertirnos en fabricantes y eso nos permitió desarrollarnos muy bien en un área que desconocíamos. Fue un cambio de modelo de negocio. La empresa se reconvirtió para poder subsistir”.

 

ADOX logró un sistema de producción razonable. Fueron incorporando más líneas de productos pero faltaba un salto. Fue entonces cuando salió una licitación en una provincia que les aseguraba trabajo por un año y con esa seguridad pudieron mudarse a un predio en Ituzaingó donde planificaron la fábrica que hoy poseen para  producir a otra escala.

 

Años más tarde la empresa tuvo que volver a replantearse su modelo. Con la apertura de la importación y los productos que llegaban de China hubo que pensar una nueva salida y lanzaron los productos de desinfección para las áreas hospitalarias. “Esa decisión pasó al ser vital para que la empresa siga vigente al día de hoy”.

 

LA TERCERA RECONVERSIÓN

 

“Estamos trabajando en la transición de ADOX para que la puedan manejar nuestros hijos. La empresa está en un proceso de adaptación a nuevos desafíos. Queremos incorporar otra línea de negocios y apostar a la nanotecnología. Ya contamos con especialistas y convenios con institutos científico- tecnológicos para generar productos innovadores basados en la investigación científica”.  

→ DESCUBRÍ EL MUNDO DE ADOX EN SU SITIO WEB

HISTORIAS QUE INSPIRAN, donde los empresarios PyMEs y emprendedores cuentan cómo lo lograron. Mirá los programas estreno, los Domingos 19.00 hs. por Canal 26 Argentina.
Con la conducción de Mariano Otálora y la producción general y dirección de Gonzalo Otálora

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